viernes, 1 de junio de 2012

La lección del día

Todos los días se aprende algo nuevo, sobre todo en lo que tiene que ver con el arte de lidiar con gente. La gente con la que nos topamos e interactuamos de manera directa e indirecta nunca va a ser como nosotros por la sencilla razón de la individualidad, que cada quien obtiene experiencias y aprendizajes que difieren del resto.

Así, por ejemplo, nos topamos con gente bondadosa, alegre, triste, furiosa, deprimida, tacaña, firme, débil, y un largo etcétera. Para lidiar con tantos tipos distintos de gente se requiere de un grado de paciencia y tolerancia de la que muchos carecemos.

La gente no parece darse cuenta de cómo molesta o inoportuna a otros con actitudes que para ellos son perfectamente normales, mas no para el resto. Hay gente que es quisquillosa, que a todo le encuentra un problema y que solo se siente bien cuando lo expresa. Otros prefieren sufrir en silencio. En la mayoría de las situaciones de relaciones interpersonales no parece haber consenso de punto medio en cuanto a actitudes aceptable o inaceptables: por lo general las cosas se van a los extremos.

El principio de libertad de expresión nos garantiza que en efecto tenemos libertad de expresar libermente nuestro parecer. Libertad no significa libertinaje, y a veces debemos frenarnos un poco, aún cuando tengamos la razón. Tristemente no es todo el mundo que aplica este ejercicio de analizar lo que va a decir en público y es esto lo que da como resultado enfrentamientos innecesarios e infructuosos, muchas veces entre gente que ni siquiera se conoce.

¿Qué necesidad hay de estar insultando a otra persona que no se conoce a través de un sitio como Facebook o Twitter? ¿Por qué hay gente que tiene complejo de Dios y que piensa que su verdad es la única que tiene validez? ¿Por qué hay gente que critica sin base? No hay respuesta única a estas preguntas, solo la certeza de que estas situaciones pasan y son parte del día a día. Las reacciones a las mismas van a variar de acuerdo al individuo, que puede ser que actúe inteligentemente o impulsivamente.

Es una pregunta interesante la que surge aquí: ¿cómo lidiar mejor con estas situaciones? Una vez más, no hay respuesta única, pero si algo aprendí hoy es que no se puede actuar impulsivamente, aún cuando la ofensa sea tan grande que amerite una respuesta inmediata y no muy agradable. A veces cometemos el error de caer justo donde quería nuestro adversario y cedemos ante su presión. Esto es un error que puede salir muy caro.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Un día como hoy mataron al "chivo"

Sí, en vez de estar escribiendo acerca de gente necia e impertinente debería dedicar el tiempo a cosas más productivas. Hoy es un día que ningún dominicano puede dejar pasar por alto porque marca el 51 aniversario del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo, la persona que por 30 años manejó los destinos del país a su antojo y cuyo legado aún vemos vigente en más de un sentido.

Todavía persiste en la sociedad dominicana gente que en secreto –y a veces no tan en secreto- desearía volver a los tiempos de la dictadura en el entendido de que había más orden y control en ese entonces. Este, conjuntamente con la institucionalización del estado y el pago de la deuda externa, es uno de los pocos aspectos positivos de la dictadura de Trujillo. Lamentablemente estas cosas positivas se reducen a nada cuando entran en juego los aspectos negativos del régimen, que fue notorio por una represión generalizada de las libertades y el egocentrismo de “El Jefe”, uno de los tantos títulos que identificaban a Trujillo.

Aunque en tiempos recientes se ha puesto de moda hablar de “dictadura” en referencia a organizaciones o personajes que parecen retener una cantidad importante de poder, esta es una forma errada de ver las cosas. Después de todo, es más peligrosa aquella persona que cuando finalmente logra acceder al poder que tanto anhelaba hace las cosas a su manera, sin consultar con nadie. Es más peligrosa aquella persona que estando en posiciones de poder humilla a quienes considera sus súbditos y establece un mecanismo de recompensas que va a la par con el grado de servilismo mostrado.

Tristemente estas actitudes abundan donde quiera que haya una relación superior-subordinado, ya se trate a nivel escolar, universitario o laboral. Abundan en este país (y fuera, pero quizás en menor proporción) los jefes que gustan de la adulación, que no se sienten bien si no le gritan a su personal al menos una vez por día, que no admiten que le lleven la contraria y que en general disfrutan de ver a su personal pasando trabajo. Eso, al menos aquí, es un vestigio de la Era de Trujillo.

¿Por qué es tan necia la gente?

Esta es una pregunta que llevo años haciéndome: ¿por qué es tan necia la gente? O sea, nunca he logrado entender por qué hay gente que se dedica a darle cuerda a otros, por qué hay gente cuyo modus operandi consiste en burlarse de todo y todos. Tampoco entiendo por qué hay gente que en todo se mete, aunque no le importe.

La mayoría de los problemas y malentendidos que se dan entre gente tienen que ver con una falta de respeto y consideración que se hacen cada vez mayor. Hay gente que si no empieza el día relajando a otro no se siente bien, aún cuando tenga conocimiento de que a ese otro no le gustan los relajos estúpidos. Y sí, debo mencionar "relajos estúpidos" porque hay relajos inteligentes, construidos de una forma tal que provocan risa y hasta ponen a pensar por lo ingeniosos que son. En cambio los relajos estúpidos lo único que hacen es ofender al receptor, y de ahí salen los problemas.

Es increible como la gente no se da cuenta de que con su actitud infantil molesta y ofende. Lo peor del caso es que como tienen esa miopía se sorprenden cuando obtienen reacciones adversas a sus relajos o comentarios necios. Minimizan las cosas al decir "pero no es para tanto". Quizás no sea para tanto en ese caso aislado, pero hay que ver qué antecedentes se han ido acumulando y que quizás son el motivo de una reacción que a simple vista puede parecer exagerada pero que cuando se analiza a fondo tiene toda la lógica del mundo.

¿Por qué no se pueden respetar las diferencias del resto de las personas? Cada quien tiene su forma de ser, su personalidad, convicciones y valores. Hay gente que se conduce de una manera educada porque eso fue lo que aprendió en su casa, otros quieren mostrarle al resto que están alante alante en flow urbano porque a su entender eso es lo que deja, otros tantos no tienen personalidad y tratan de adaptarse a lo que haya en el momento. Nadie está en capacidad de juzgar al otro ni de relajarlo por estas cosas. Sin embargo, hay gente que privando en tigra o en bacana se dedica a estas cosas, y eso es algo que nunca he podido entender.

Quizás lo peor de todo esto es que la persona que se dedica a hacer sus relajitos de mala muerte se pasa el día my campante mientras que aquel que recibió los golpes no queda tan bien parado, al menos momentáneamente. La gente tiene que aprender a respetar para poder convivir en paz.


martes, 29 de mayo de 2012

Orgullo de mi tierra, una excelente iniciativa

"Orgullo de mi Tierra" es una iniciativa del Centro Cuesta Nacional (CCN) que vale la pena resaltar y apoyar porque es de las pocas cosas positivas que se ven y se sienten. Ayer vi el reportaje de La Vega y la verdad es que al final del mismo prevalece una sensación de orgullo y esperanzas renovadas por un país que tiene tanto que ofrecer y que a la vez es tan maltratado por su propia gente.

Me dio gusto enterame de que en Jarabacoa se hace un Festival de las Flores y que en Constanza hay uno del Cerezo, árbol introducido por la comunidad japonesa. Igualmente hace sentir bien al televidente ver comunidades laboriosas trabajando la tierra para los mejores frutos y verduras junto con flores preciosas. Claro está, el clima que prevalece en esos dos municipios ayuda bastante, pero, más que eso, es el cuidado que le ponen sus habitantes en preservar esos recursos lo que les permite progresar y mantener su encanto a la vez.

Esta valiosa iniciativa de CCN ha abarcado en ocasiones anteriores a Samaná, Barahona y Pedernales, lugares donde también hay elementos a resaltar que van más allá de sus recursos naturales y donde hace falta más promoción y cuidado.

República Dominicana, tal como dice una conocida campaña de turismo, lo tiene todo. Es hora de que los dominicanos pongamos de nuestra parte para preservar y mejorar lo que hay y así poder disfrutar de todo lo que ofrece el país.  

lunes, 28 de mayo de 2012

En dónde fallamos (3)

En este país todo es playa, ¿verdad? Llega la Semana Santa y eso es sinónimo de playa y piscina, a juzgar por las ofertas que salen y la promoción de tiendas de ropa y accesorios. En verano, ni se diga: la playa es el protagonista #1, aunque eso no tiene ninguna gracia especial porque en este país hay como quien dice un verano eterno. Fines de semana largos, feriados especiales y hasta navidad: todo gira en torno a la playa.

Es cierto que la oferta de ambientes para vacacionar se ha diversificado y que ahora hay propuestas con un componente ecológico. Destinos como Jarabacoa y Constanza, donde el clima es más agradable, han ido aumentando su popularidad con una serie de propuestas que incluyen ranchos y la experiencia de montaña, así como deportes de río.

Imagen: Blog de la Asociación de Hoteles de Santo Domingo
¿Qué hay de Santo Domingo, Santiago y otras ciudades que no son necesariamente conocidas por sus playas o por esa oferta ecológica? La historia aquí es un poco diferente, y aunque hay presencia de turistas, existe la posibilidad de que la experiencia de visita no sea la mejor. Santo Domingo, como capital de la República Dominicana, es, además de una puerta de entrada, un destino de negocios, y como tal hay hoteles que satisfacen esas necesidades.

En el área del Malecón los hoteles tienen doble propósito, pues además de acoger a cualquier turista estándar ofrecen lo necesario para el viajero de negocios, todo en un área de gran belleza con una vista directa al Mar Caribe. Donde se daña la cosa es en lo descuidado que está el entorno, pero ya este es un tema que desarrollaré más adelante.

Aparte del Malecón y la Zona Colonial, ¿qué otros atractivos ofrece Santo Domingo? Podrá decirse que hay atracciones estándar, como son el Parque Zoológico, el Jardín Botánico, el Acuario Nacional y uno que otro museo. El problema es que estas atracciones son poco mencionadas y por lo general carecen de cuidado. Llevo años sin ir a los lugares mencionados, con excepción del Jardín Botánico, pero no es raro que en los periódicos aparezcan reportajes dando cuenta del deterioro y la mala impresión que se lleva el visitante a esos lugares.

¿Por qué sucede esto? Simplemente porque no hay en República Dominicana la cultura de museos ni de preservar cosas. En cualquier ciudad, llámese Miami, Las Vegas, San Juan, Bogotá, Buenos Aires, Providence o Florencia hay museos, monumentos, estatuas, santuarios, casas preservadas y otras atracciones históricas o culturales que visitar. ¿Por qué tenemos que ser nosotros la excepción? No podemos pasarnos la vida entera ofreciendo unas playas que de por sí están deterioradas por efecto de la contaminación y el abuso.

La República Dominicana es un país rico en historia y cultura. Es una pena y un crimen a la vez que no se exploten esas riquezas, salvo en el caso de la Zona Colonial, que más fea y descuidada no puede estar.  Más penoso es que haya gente que de manera pública condene el uso de fondos para establecer y/o preservar museos, monumentos y demás con el alegato de que nadie visita esos lugares. Cuando aparece gente así, que habla de esa manera ante miles (o millones) de televidentes, sabemos que la cosa anda mal.

Es un error no darle cabida a la cultura dentro del plan estratégico nacional, pues no solo se corre el riesgo de olvidar la historia y repetir errores lamentables, sino que se pierde un importante activo que puede hacer mucho por promover al país y a la vez generarle más riquezas. Si no lo cree así, basta con ver el ejemplo de Europa, un continente eternamente asociado a la cultura y la historia. Si quiere un ejemplo más cercano, analice el caso de estados Unidos, donde la inmesa mayoría de sus estados, ciudades y pueblos tiene algún atractivo histórico o cultural conocido, preservado y mimado para beneficio de locales y extranjeros. 

Al leer este artículo habrá quien haya pensado que he sido injusta porque en los últimos tiempos se han inaugurado varios museos y se han realizado algunas iniciativas culturales dentro y fuera de Santo Domingo. Si bien todo eso es cierto, no es suficiente: prevalece el hecho de que no hay esa cultura aquí y prevalece el hecho de que no cuidamos nada. A modo de ejemplo está la Plaza de la Cultura, cuyas áreas verdes y calles aledañas lucen descuidadas, aún cuando es la sede del Teatro Nacional, la Biblioteca Nacional (en proceso de remodelación) y varios museos. Y también está el ejemplo del Palacio de Bellas Artes, un edificio precioso de líneas neoclásicas y que por años estuvo abandonado.

domingo, 27 de mayo de 2012

Una felicitación para todas las madres

Imagen: blog Human Rights
Para celebrar a las madres basta con una breve felicitación porque se hace muy difícil expresar qué significado tiene para cada quien una madre. Que son abnegadas, cariñosas, intuitivas y siempre dispuestas al sacrificio es lo menos que se puede decir sobre aquellas madres que realmente asumen su rol y responsabilidad con aplomo, que dan lo mejor de sí para sus hijos y que se esfuerzan por formar personas para bien.

martes, 22 de mayo de 2012

Un desahogo necesario

Llevo dos días trabajando a medias, logrando poca cosa en términos productivos. Probablemente no sea un caso aislado, porque esta falta de productividad no es causada directamente por mi. Para los que se pregunten cual es el problema que me impide hacer mis tareas con la rapidez habitual, la respuesta es sencilla: dependo fuertemente de una conexión a internet para hacer mi trabajo, y en estos dos día ha sido una experiencia simplemente traumática.

Es increíble lo que hace la falta de internet en mi caso y en el de cualquiera que dependa de ese recurso para hacer su trabajo. El tiempo no da para nada cuando se presentan estos obstáculos. Si bien el teléfono me ha resuelto muchas cosas, tiene sus limitantes, y eso lo sabe cualquiera que se haya visto en esta situación. Llegado el final del día, viene el lamento de que el tiempo no dio para nada, pero, en realidad, hay poca cosa que hacer.

Definitivamente es un problema depender de una conexión inestable a internet, una conexión que generalmente da problemas, independientemente de que esté en la oficina o en mi casa. El hecho de tener dos proveedores distintos me da la idea de que el problema con el internet en este país es generalizado. Mientras que en la casa es sumamente lento, en la oficina, además de lento, vive cayéndose. Eso no me ayuda, pues el 90% de las cosas que hago en el día a día requieren de una conexión a internet.

No entiendo como este país se llena de orgullo hablando de lo bien que estamos en telecomunicaciones cuando ni siquiera podemos decir que contamos con un internet decente que permite ver libremente videos en Youtube y descargar cosas sin que nos salgan canas. La gracia de ver un video en Youtube es verlo de una sola sentada, no verlo entrecortado por efecto de una conexión lenta. Mucho se aboga por un internet “tasa cero”, pero más que eso creo que debe revisarse la estructura existente de servicio. Tanto pagar por un servicio malo no es justo.

Insisto con una pregunta: ¿por qué tienen que ser las cosas TAN difíciles en este país? Por qué no puede haber una fluidez en los procesos? Cuando no es el internet, es la luz. Cuando no es la luz, es el internet. Cuando no son ambas cosas es otra, pero siempre hay algo que impide trabajar en paz. ¿Es tanto pedir eso? Por cierto, publicar esta entrada ha sido pura tortura.